LA BANCA NO SIEMPRE GANA

Desde su aparición, las entidades bancarias se han visto envueltas por un aura de poder supremo, que el tiempo se ha encargado de demostrar que no era real. Por ejemplo, hace 300 años, era impensable que una persona se “enfrentase” con un banco en los tribunales. Sin embargo, la historia está inmersa en una continua transformación.

En los años previos a la crisis económica y durante la misma, los bancos han ido creando una serie de instrumentos con los que poder mantener su solvencia o paliar sus pérdidas; con el objetivo de cumplir con las exigencias impuestas por organismos tanto españoles como internacionales.

El problema es que esos productos financieros se han comercializado sin respetar las normativas existentes. Sin tener ni siquiera en cuenta si eran apropiados para quienes los suscribían, sin advertir de la posibilidad de generación de importantes pérdidas, etc. Nada de eso interesaba, porque los bancos eran “invencibles”.

Estamos hablando de productos tan famosos en los últimos años como: PARTICIPACIONES PREFERENTES U OBLIGACIONES SUBORDINADAS, ACCIONES DE BANKIA, CLÁUSULAS SUELO, PERMUTAS FINANCIERAS (SWAPS), BONOS CONVERTIBLES, ENTRE OTROS. Casi todas las entidades financieras se han visto salpicadas por escándalos de este tipo.

Ante esta situación, los pequeños ahorradores en un principio, abducidos por el temor de que los “bancos siempre ganan”, optaron por una actitud pasiva, asumiendo las pérdidas soportadas.

Sin embargo, la JUSTICIA está por encima de falsos mitos y ha ido dando la razón en la mayoría de procedimientos a estos afectados. Generando así, una corriente de personas, poco a poco más numerosa, que ha decidido hacer valer sus derechos ante los tribunales, aunque la parte contraria sea una entidad bancaria.

Afortunadamente, la experiencia se ha encargado de demostrar, que LA BANCA NO SIEMPRE GANA.

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